EL DEBATE: En busca de las preguntas cuya respuesta es “organismos genéticamente modificados estatales”

 

Por Guillermo Folguera

Grupo de Filosofía de la Biología, Universidad de Buenos Aires, CONICET, Argentina.

 

Desde diversos sectores sociales se está impulsando la idea de que los organismos genéticamente modificados (OGM) sean desarrollados desde el Estado. Sólo a modo de ejemplo, recientemente en Argentina dos nuevas variedades de vegetales que han sido elaboradas desde ámbitos estatales -una soja que se promociona como resistente a sequía y una papa que es señalada con capacidad de enfrentar la infección de un virus-, están en pleno proceso de aprobación (1). Esta situación constituye un escenario en cierta medida novedoso que ha sido considerado desde algunos ámbitos como capaz de generar una ruptura cualitativa con los escenarios vigentes en los que OGM son desarrollados exclusivamente por capitales y recursos humanos provenientes del ámbito de las empresas multinacionales. Sin embargo, resulta imperioso a nuestros fines discutir las diferencias reales entre ambos escenarios.

 

Ahora bien, de qué modo abordar un objetivo de este orden. La estrategia que utilizaré a continuación será la siguiente: rastrear algunos de los principales interrogantes (y sus supuestos asociados) cuya respuesta podría ser “OGM estatales”. Esto es: asumiendo que los OGM estatales son las respuestas, busquemos cuáles son esos interrogantes implícitos. Se trata de buscar las preguntas relativas a los OGM, los “para qué” de tal búsqueda tecnológica en manos de nuestros Estados. Sin dudas, es un aspecto imperioso de ser discutido (también) en contextos académicos, de modo de problematizar el rol de la ciencia y la tecnología en nuestros países, evitando dar por sentado beneficios per se e intentando rastrear cuáles son los argumentos que pretenden legitimar dicha propuesta. Cabe aclarar que el análisis que presentaré a continuación se centra en el caso de Argentina, por lo que -si bien es posible presentar algunas similitudes con otros Estados- también inevitablemente tendrá algunas particularidades. Vayamos pues en búsqueda de dichos interrogantes. A continuación, algunas preguntas cuya respuesta sea “OGM estatales”.

 

¿Cómo pueden los Estados obtener una mayor cantidad de divisas?

 

El primero de los interrogantes se apoya en uno de los ejes centrales en países como Argentina: el cultivo y exportación de OGM ha permitido un ingreso considerable de divisas. En particular, en este país los OGM se han apoyado en una estructura general de producción de commodities que no es reciente, pero que ha incrementado sus alcances y dependencias en los últimos años, extendiéndose su cultivo a regiones nuevas y con intensidades desconocidas, tales como el centro y el noreste del país. En el caso de los OGM de producción estatal, además de los ingresos propios por las llamadas “retenciones”, se lograría una acumulación adicional de capitales por el llamado “derecho de obtentor”. En efecto, si el objetivo es juntar mayor cantidad de divisas, los OGM de origen estatal en apariencia podrían ser una adecuada respuesta, al menos a corto plazo.

 

¿Cómo fomentar la actividad científico-tecnológica de nuestros países?

 

Al igual que el ítem anterior, éste surge como otro de los motivos que pretenderían justificar el desarrollo de OGM de origen estatal. Así, podría darse un flujo de capitales hacia la actividad científico-tecnológica. Sin embargo, vayamos un poco más allá de esta aproximación y busquemos entender mejor qué tipo de efecto produjo -al menos en Argentina- este tipo de inversión y prioridad. Pues, más allá del supuesto “derrame” al resto de la comunidad académica, cabe el interrogante acerca de propiamente qué actividad científica es la que está siendo incentivada, qué tipo de actividad científica es la que se está fomentando. Y aquí, frente a los diferentes modelos de ciencia y tecnología que es posible reconocer, pareciera que sería fomentado fuertemente un modelo de ciencia empresarial, con una base tecnológica prioritaria para el mercado.

 

¿Cómo incrementar la diversidad de cultivos?

 

Una de las principales características asociadas al modelo que utilizó los OGM para cultivo fue una tendencia clara de disminución de las variedades de cultivos involucrados, dominando los escenarios de los monocultivos. En el caso de Argentina, este acento estuvo dado principalmente por la soja MG. ¿Qué cambiaría frente a un escenario de OGM estatales? En principio, es claro reconocer que dado el propio carácter exportador señalado anteriormente de Estados como el argentino, la determinación del cultivo estaría dada por nuestros compradores, por lo que no habría por qué imaginar un cambio en este sentido. A su vez, si acaso decide sostenerse la “promesa” de una diversificación de cultivos (aun sin fundamentos muy claros), aparece un elemento no menor a ser explicitado: el supuesto de que la tecnología es la que puede y debe ayudar a producir dicha diversificación y, más aún, que sólo la tecnología es la que propiamente puede lograrlo.

 

¿Cómo fortalecer al Estado frente a las empresas multinacionales?

 

De alguna manera, en términos muy generales y primarios, podría sostenerse que esta idea de un Estado fortalecido frente a las multinacionales podría ser considerada uno de sus motivos principales por aquellos que los propugnan. Sin embargo, al igual que en el caso de la segunda pregunta, debemos hacer una breve reflexión en relación a qué características tendría dicho Estado o, más bien, cuáles son las características del Estado actual de nuestros países, exacerbadas por este tipo de emprendimiento tecno-científico. En términos generales, parece tratarse de un tipo de Estado de perfil empresarial, cuyos fines son similares a las de las entidades privadas, fuertemente ligado a nociones de eficiencia y comercio, y generando una distancia significativa entre lo denominado estatal y lo propiamente público.

 

¿Cómo minimizar los efectos sociales y ambientales perniciosos que se han dado?

 

Respecto al modelo económico, social y tecno-científico que incluyó a los OGM (producidos por empresas multinacionales) que se han implementado en estas últimas décadas, se han señalado numerosos y diversos efectos perniciosos, tanto en términos sociales como ambientales. Sin necesidad ni posibilidad de ser exhaustivos, entre los reclamos han aparecido elementos tan diversos como la gran migración de las zonas rurales a las urbanas (que tiene cierto carácter global, pero sin dudas acelerado en países como Argentina), un aumento en la concentración tanto en propiedad como en uso de las tierras, un mayor uso de herbicidas (pese a la promesa que fuera inicialmente realizada), una fuerte presencia de los procesos de deforestación y una desertificación creciente de los suelos, entre varios otros. No es posible ni es el interés aquí analizar cada uno de dichos elementos por separado, pero sin embargo es claro que, considerados en su conjunto, no parece reconocerse ningún elemento que justifique la idea de algún cambio al respecto en el caso de los OGM estatales. Los efectos sociales y ambientales generados por el modelo que incluye cultivos de OGM parecen ser equivalentes, tanto para el caso de los desarrollados por empresas multinacionales como los propios del ámbito estatal.

 

Las preguntas y continuidades-discontinuidades entre ambos modelos de OGM

 

Volver a cada uno de los cinco interrogantes que hemos podido reconocer nos permite comprender y problematizar los grados de continuidad y discontinuidad entre el modelo actual relativo a los OGM desarrollados por empresas multinacionales y por el Estado. Ciertamente, hay otras preguntas posibles de ser planteadas (por ejemplo, los OGM para la producción de medicamentos), pero en gran medida fueron recuperadas aquellas principales. En esta instancia final se trata de revisar críticamente dichos interrogantes y el tipo de respuesta y jerarquización de cada una de ellas, frente a la pregunta general acerca de la pertinencia y necesidad de impulsar OGM estatales. Así, hemos reconocido que algunas preguntas parecen ajustarse fuertemente (principalmente las relativas a los mayores ingresos de divisas en nuestros Estados y en las instituciones científicas y tecnológicas), otra sólo sustentada en supuestos sin mayores fundamentos (la relativa a la diversidad de cultivos) y otra con nula posibilidad de ser considerada (la de modificar los efectos negativos sociales y ambientales de los OGM durante estos años).

 

Ahora bien, ¿qué tipo de escenario propiamente se está promoviendo? En principio, parece tratarse tanto de un Estado como de una tecno-ciencia con fuerte carácter empresarial que buscan garantizar únicamente un mayor ingreso de divisas a corto plazo. A su vez, resulta imperioso destacar la falta de prioridad en la decisión y estrategia que asumen los cuestionamientos motivados por los efectos negativos sociales y ambientales, los cuales han sido centrales estos años y que parecen alcanzar en la actualidad una situación urgente. De alguna manera, este somero texto ha buscado discutir acerca de las discontinuidades del modelo de los OGM estatales, a los fines de evitar la naturalización de las prácticas tecno-científicas. Para terminar (o más bien, para contribuir a un necesario debate dentro de la comunidad académica), se ha buscado recuperar la discusión en relación con el “para qué” de algunas actividades tecno-científicas, un “para qué” que desde mi posición debe considerar al bien social y a la calidad de vida en un lugar prioritario.

 

 

Notas al pie

 

(1) Más información en: http://www.conicet.gov.ar/argentina-un-paso-adelante-en-materia-agropecuaria/.

 

 

Publicado el 25/07/2016